miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Eres mi razón de vivir?


¿Cuántas veces escuchaste esta frase: Eres mi razón de vivir?. Muchas ¿no? Hace algún también la dije sin pensar en su significado, sólo para impresionar a mi pareja de turno, quién era mi segunda enamorada. Pasado el tiempo, me sonroja aceptarlo ¿Ya te pusiste a pensar en su significado? Si aún no lo haces, te ayudo.

Al mencionar esta frase, entregas al receptor, al otro, el poder, lo que te mueve a vivir. Te desligas de esa responsabilidad de encontrar motivos de vivir, y le dices: Ahora dispones de este bien mío, te lo entrego, haz lo que quieras. Es una veneración declarada a esta persona que asume el papel de tu pareja ¿Vale tanto premio?

Hasta el momento estuve con 3 chicas, con sus virtudes y defectos. Inrrumpieron como una ilusión y terminaron, en unos casos, postradas al olvido. Si bien, en pareja se goza mucho de la vida, vale preguntarse ¿Qué méritos logra esta persona para merecer, en unas situaciones, tratos casi de un dios? Si tenemos en cuenta, que en muchos casos destroza esa imágen inicial que tuvimos de ella.

Habrá quiénes me saquen una lista larga de razones, que van entre una veneración exagerada producto de un autoestima bajo o un ambiente familiar difícil o por la galantería disfrazada de manipulación o chantaje emocional que usan por fines egoístas que distan del amor. Y aquí puede estar el argumento que explique el suicidio de una modelo iquiteña por el abandono de su pareja.

Modelo, guapa, según las fotos que vi. Se entrega a un hombre quién al parecer la engañó, según los amigos de difunta. Aquí entra a tallar la invalidez de esa frase inicial (eres mi razón de vivir) ¿A quién entregamos ese título? ¿En algún momentos diremos: Conozco a mi pareja? Como para pensarlo mucho antes de volver a repetir como loros ciertas frases cursis.

¿Quién no pensó en matarse? En huir de los problemas porque te sientes incapaz para resolverlos. Aunque no se sinceren, sé que muchos. Y de esos, muchos también, pusieron un pie atrás para arrepentirse. Pues, soy de esos últimos, de los arrepentidos. De los que se sintieron inúltiles y se les pasó por la cabeza esa solución.

A la distancia, me felicito no sólo por quedarme entre los vivos, sino por cambiar mi paradigma y colocar al suicidio en la categoría de cobardía. Me di cuenta, ya que después afronté problemas más duros que aquél y sigo vivo. Más allá de los amigos, lo principal es que uno se salve, se quiera y se crea capaz de todo, ese fue mi pensamiento salvador.

Repito ¿Vale la pena tanto premio? No lo creo, por lo que siginifica un enomorado(a) en el comienzo de una relación. Bueno es cambiar de mirada, de no agrandar, ni crear falsa idolatrías . Lástima que Jenny ya no puedo cambiar su paradigma.

lunes, 28 de febrero de 2011

Una mirada coach a la campaña electoral


A pocas horas de empezar el mejor mes de todos: marzo, ya que cumplo años. Elegí reinagurar esta vieja trinchera que la tuve olvidada por meses: El coaching en su salsa. Cuando comenzó este blog mi objetivo era opinar sobre coaching y lo hice, sin embargo al bucear en internet mi blog era uno más del montón, todos opinan sobre coaching.

Ahora, cambio de objetivo. Este blog será una reseña de cómo aplico coaching en la vida. Será una demostración para mi, si valió la pena invertir seis meses en un diplomado, además de defender a capa y espada este método revolucionario, tanto que se puede revolucionar así mismo.

Los que creemos en el coaching andamos con el discurso de que vale mirar la vida de otra óptica para tener a la mano las respuestas que necesitamos, decimos piérdele el miedo a lo desconocido, evita las ideas derrotistas que limiten tu potencial. Bueno pues, todo comienza por casa y eso quiero: Aplicarme coaching.

No hablaré en este post de mis objetivos, porque voy a ceder el paso al tema que ocupa la agenda noticiosa de mi país: las elecciones presidenciales. Sí las benditas elecciones donde los políticos viran hacia nosotros, los ciudadanos, y se acuerdan que existimos.

Más allá de filosofar sobre las falencias de nuestra democracia, vamos al mensaje. ¿Cómo se comunican los candidatos? Para mi, son una tira de monos, con el perdón de los animales, que no vacilan en hacer payasadas por un voto. Y bueno, si lo hacen es porque nos creen débiles mentales.

Hasta ahora soy del 13%, según la encuestadora Apoyo, o del 9%, según IDICE Alan (sí, la misma que entrega resultados al 101% jajaja), que no sabe, no opina o le llega altamente este bochinche. Y lo soy porque mi paradigma es: El candidato es quién informa sobre sus propuestas, las mismas que serán concretas y aplicables a la realidad. ¿Alguién cumplió? No, sólo me queda en la mente el corte de pelo, Comunicore, el IGV, el pesaje de los cocorocos y un largo etcétera. ¿Para qué pierdo mi tiempo en bucear el plan de ¿gobierno? de esta gente si nadie comunica sus propuestas? El tiempo es oro, dicen.

Sé que muchos de ustedes no piensan así, tienen un paradigma diferente con respecto al tema y se respeta. Sin embargo pregunto: ¿Qué pasaría si la gente se adhiere a este paradigma y triunfa los votos blancos y nulos? ¿Sería una tragedia como lo pintaron los políticos cuando Alvaro Vargas Llosa y Jaime Bayly propusieron el voto en blanco? Siguiendo mi paradigma no lo creo, pienso que sería una cachetada a los políticos, les cambiaríamos el marco que tienen de nosotros.

Más allá que estén o no de acuerdo con mi paradigma con respecto a las elecciones, la lección que podemos sacar de este contexto político es que lo vean con la mejor óptica para ti y tu familia, que no tengan miedo en apoyar a candidatos nuevos, si éstos los han convencido, sobre todo voten a conciencia, sin ése mal hábito del mal menor.

Recuerdo, que una vez voté feliz por Susana Villarán, cuando se lanzó a la presidencia en el 2006, y me gustaría volver a hacerlo. Sin embargo, mientras en esta selva encuentres a un ex Presidente que vuelve con las mismas taras de antes; o una hija que no deslinda políticamente con su padre, el ex Dictador; o un ex Alcalde mudo, misógino y burro; o un Comandante en retiro con ideas chavistas retrógadas y otros candidatos pitufos que no se miran al espejo, no creo repetirlo.

Dicen que las esperanzas son lo último que se pierden, es cierto; pero tal como se presenta esta campaña, ya las perdí hace rato. ¿Cómo habrá sido una campaña con Víctor Raúl Haya de la Torre, Fernando Belaúnde, Alfonso Barrantes, entro otros antiguos políticos? ¿Vale la pena añorarlas? ¿Lo pasado fue mejor?