
A pocas horas de empezar el mejor mes de todos: marzo, ya que cumplo años. Elegí reinagurar esta vieja trinchera que la tuve olvidada por meses: El coaching en su salsa. Cuando comenzó este blog mi objetivo era opinar sobre coaching y lo hice, sin embargo al bucear en internet mi blog era uno más del montón, todos opinan sobre coaching.
Ahora, cambio de objetivo. Este blog será una reseña de cómo aplico coaching en la vida. Será una demostración para mi, si valió la pena invertir seis meses en un diplomado, además de defender a capa y espada este método revolucionario, tanto que se puede revolucionar así mismo.
Los que creemos en el coaching andamos con el discurso de que vale mirar la vida de otra óptica para tener a la mano las respuestas que necesitamos, decimos piérdele el miedo a lo desconocido, evita las ideas derrotistas que limiten tu potencial. Bueno pues, todo comienza por casa y eso quiero: Aplicarme coaching.
No hablaré en este post de mis objetivos, porque voy a ceder el paso al tema que ocupa la agenda noticiosa de mi país: las elecciones presidenciales. Sí las benditas elecciones donde los políticos viran hacia nosotros, los ciudadanos, y se acuerdan que existimos.
Más allá de filosofar sobre las falencias de nuestra democracia, vamos al mensaje. ¿Cómo se comunican los candidatos? Para mi, son una tira de monos, con el perdón de los animales, que no vacilan en hacer payasadas por un voto. Y bueno, si lo hacen es porque nos creen débiles mentales.
Hasta ahora soy del 13%, según la encuestadora Apoyo, o del 9%, según IDICE Alan (sí, la misma que entrega resultados al 101% jajaja), que no sabe, no opina o le llega altamente este bochinche. Y lo soy porque mi paradigma es: El candidato es quién informa sobre sus propuestas, las mismas que serán concretas y aplicables a la realidad. ¿Alguién cumplió? No, sólo me queda en la mente el corte de pelo, Comunicore, el IGV, el pesaje de los cocorocos y un largo etcétera. ¿Para qué pierdo mi tiempo en bucear el plan de ¿gobierno? de esta gente si nadie comunica sus propuestas? El tiempo es oro, dicen.
Sé que muchos de ustedes no piensan así, tienen un paradigma diferente con respecto al tema y se respeta. Sin embargo pregunto: ¿Qué pasaría si la gente se adhiere a este paradigma y triunfa los votos blancos y nulos? ¿Sería una tragedia como lo pintaron los políticos cuando Alvaro Vargas Llosa y Jaime Bayly propusieron el voto en blanco? Siguiendo mi paradigma no lo creo, pienso que sería una cachetada a los políticos, les cambiaríamos el marco que tienen de nosotros.
Más allá que estén o no de acuerdo con mi paradigma con respecto a las elecciones, la lección que podemos sacar de este contexto político es que lo vean con la mejor óptica para ti y tu familia, que no tengan miedo en apoyar a candidatos nuevos, si éstos los han convencido, sobre todo voten a conciencia, sin ése mal hábito del mal menor.
Recuerdo, que una vez voté feliz por Susana Villarán, cuando se lanzó a la presidencia en el 2006, y me gustaría volver a hacerlo. Sin embargo, mientras en esta selva encuentres a un ex Presidente que vuelve con las mismas taras de antes; o una hija que no deslinda políticamente con su padre, el ex Dictador; o un ex Alcalde mudo, misógino y burro; o un Comandante en retiro con ideas chavistas retrógadas y otros candidatos pitufos que no se miran al espejo, no creo repetirlo.
Dicen que las esperanzas son lo último que se pierden, es cierto; pero tal como se presenta esta campaña, ya las perdí hace rato. ¿Cómo habrá sido una campaña con Víctor Raúl Haya de la Torre, Fernando Belaúnde, Alfonso Barrantes, entro otros antiguos políticos? ¿Vale la pena añorarlas? ¿Lo pasado fue mejor?
Ahora, cambio de objetivo. Este blog será una reseña de cómo aplico coaching en la vida. Será una demostración para mi, si valió la pena invertir seis meses en un diplomado, además de defender a capa y espada este método revolucionario, tanto que se puede revolucionar así mismo.
Los que creemos en el coaching andamos con el discurso de que vale mirar la vida de otra óptica para tener a la mano las respuestas que necesitamos, decimos piérdele el miedo a lo desconocido, evita las ideas derrotistas que limiten tu potencial. Bueno pues, todo comienza por casa y eso quiero: Aplicarme coaching.
No hablaré en este post de mis objetivos, porque voy a ceder el paso al tema que ocupa la agenda noticiosa de mi país: las elecciones presidenciales. Sí las benditas elecciones donde los políticos viran hacia nosotros, los ciudadanos, y se acuerdan que existimos.
Más allá de filosofar sobre las falencias de nuestra democracia, vamos al mensaje. ¿Cómo se comunican los candidatos? Para mi, son una tira de monos, con el perdón de los animales, que no vacilan en hacer payasadas por un voto. Y bueno, si lo hacen es porque nos creen débiles mentales.
Hasta ahora soy del 13%, según la encuestadora Apoyo, o del 9%, según IDICE Alan (sí, la misma que entrega resultados al 101% jajaja), que no sabe, no opina o le llega altamente este bochinche. Y lo soy porque mi paradigma es: El candidato es quién informa sobre sus propuestas, las mismas que serán concretas y aplicables a la realidad. ¿Alguién cumplió? No, sólo me queda en la mente el corte de pelo, Comunicore, el IGV, el pesaje de los cocorocos y un largo etcétera. ¿Para qué pierdo mi tiempo en bucear el plan de ¿gobierno? de esta gente si nadie comunica sus propuestas? El tiempo es oro, dicen.
Sé que muchos de ustedes no piensan así, tienen un paradigma diferente con respecto al tema y se respeta. Sin embargo pregunto: ¿Qué pasaría si la gente se adhiere a este paradigma y triunfa los votos blancos y nulos? ¿Sería una tragedia como lo pintaron los políticos cuando Alvaro Vargas Llosa y Jaime Bayly propusieron el voto en blanco? Siguiendo mi paradigma no lo creo, pienso que sería una cachetada a los políticos, les cambiaríamos el marco que tienen de nosotros.
Más allá que estén o no de acuerdo con mi paradigma con respecto a las elecciones, la lección que podemos sacar de este contexto político es que lo vean con la mejor óptica para ti y tu familia, que no tengan miedo en apoyar a candidatos nuevos, si éstos los han convencido, sobre todo voten a conciencia, sin ése mal hábito del mal menor.
Recuerdo, que una vez voté feliz por Susana Villarán, cuando se lanzó a la presidencia en el 2006, y me gustaría volver a hacerlo. Sin embargo, mientras en esta selva encuentres a un ex Presidente que vuelve con las mismas taras de antes; o una hija que no deslinda políticamente con su padre, el ex Dictador; o un ex Alcalde mudo, misógino y burro; o un Comandante en retiro con ideas chavistas retrógadas y otros candidatos pitufos que no se miran al espejo, no creo repetirlo.
Dicen que las esperanzas son lo último que se pierden, es cierto; pero tal como se presenta esta campaña, ya las perdí hace rato. ¿Cómo habrá sido una campaña con Víctor Raúl Haya de la Torre, Fernando Belaúnde, Alfonso Barrantes, entro otros antiguos políticos? ¿Vale la pena añorarlas? ¿Lo pasado fue mejor?